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miércoles, 11 de diciembre de 2013

La partícula de Dios (Un intento de cómo entenderla) Comparto con ustedes mi alegría por la buena noticia (dentro de todas las malas que hemos experimentado últimamente, sobre todo las políticas) de haberme enterado por los medios que se ha identificado ya la partícula llamada la “partícula de Higgs” o partícula de Dios, así le llaman por ser la posible explicación de la formación de la materia, es decir que las partículas formen masa, y con ello se haga posible la existencia de los cuerpos celestes,y todo lo que conocemos. La existencia de esta partícula fue sospechada por Einstein , pero él solo supuso que debería existir a raíz de su descubrimiento de la igualdad entre la masa y la energía.Para mi es difícil comprender estos tópicos pero me lo explicaron de la siguiente manera que deseo compartir con ustedes. Imagínense que cuando una bomba explota todas las partículas que la componen salen volando con mucha velocidad hasta perder fuerza por la acción de la gravedad de la tierra y finalmente caen, (recordar que la gravedad de la tierra la produce la masa de la misma) . Si partimos de la teoría del la gran explosión (el famoso big bang) como formadora del universo, se supone que al realizarse la explosión todas las partículas y la energía se dispersarían atreves del universo sin parar, debido a la falta de masa y por lo tanto de gravedad, ¿entonces como se formaron los cuerpos celestes?, sin masa, las partículas se dispersarían, y seguirían dispersándose para siempre; bueno, Peter Higgs, a partir de la sospecha de Einstein, propuso que debería existir una partícula, que por su acción fuera la formadora de la materia y evitar que las partículas aisladas se sigan propagando sin orden, a esa partícula se le atribuye algo así como la arquitectura de Dios, es decir cómo se hicieron los astros, la vida, etc. La identificación de las partículas subatómicas se logra mediante los aceleradores de partículas, (son aparatos en forma de tubo dentro de los cuales, por influencia del magnetismo se aceleran partículas predeterminadas con la finalidad de colisionarlas y estudiar el comportamiento de los componentes que se dispersan en el momento del choque), de los cuales todos son lineales y tal vez por ello no se habían alcanzado las velocidades requeridas para obtener colisiones de partículas que pudieran desprender variedad de subpartículas. Gracias al acelerador de Hadrones, que es un acelerador que está instalado entre Francia y Suiza, constituido por un tubo circular de 27 kilómetros, que mediante electroimanes aceleran a velocidades cercanas a la de la luz a los bosones (un bosón es uno de los dos tipos básicos de partículas elementales de la naturaleza -el otro tipo son los fermiones-, la denominación bosón fue dada en honor al físico indio SatyendraNath Bose) , y dentro del acelerador los bosones chocan contra otras partículas, en este choque se fraccionan y de ellas se desprenden partículas subatómicas de diferentes clases, dentro de ellas debería aparecer la de Higgs, se han hecho muchísimas colisiones y sus correspondientes análisis y no se había detectado ninguna sub partícula que se comportara como se espera que lo haga la de Higgs, y... ¡pues ya apareció! parece que fue identificada y lo hermoso es que con su estudio surge una gran oportunidad para conocer la arquitectura de cómo construye la naturaleza y con ello grandes oportunidades para mejorar la vida . Quizá para algunas personas este descubrimiento sea un pecado por indagar y descubrir elementos de la arquitectura divina, para mí no lo es, pues representa el buen ejercicio de la inteligencia humana que por algo se nos proveyó, a parte de representar una constatación de la existencia de Dios como formador de todo, pues después de este descubrimiento como se puede negar la existencia de Dios que como decía mi abuelita “esta en la tierra, en el cielo y en todo lugar”, lo cual esta demostrado por la partícula de Higgs o partícula de Dios, que está presente en lo más interno de todo lo que existe. Adolfo Rafael Rodríguez Santoyo Agosto de 2013

viernes, 10 de diciembre de 2010

RECUERDOS NAVIDEÑOS


RECUERDOS NAVIDEÑOS
EN CELAYA GUANAJUATO
Adolfo Rafael Rodríguez Santoyo



Me preguntó mi sobrina Estefanía que -¿Cómo era la navidad cuando yo fui niño?...esta pregunta desencadeno en mi memoria un proceso de desempolvamiento de recuerdos que estaban muy escondidos y sin uso desde no se cuanto tiempo. Le contesté a mi sobrina, - Mira, todo empezaba con los planes que se hacían desde los meses de octubre y noviembre cuando se pensaba en el estímulo de fin de año o aguinaldo, para los que eran empleados y por el pensamiento de un incremento de ventas en el caso de los comerciantes, pues con ello se acercaba la posibilidad de contar con dinerito extra que permitía un poco soñando y un poco en la realidad hacer planes para estas fiestas. Primero era pensar en las “Posadas” que como sabes son un recordatorio del nacimiento de Jesús y se realizan durante 9 días a partir del 16 de diciembre, para terminar el 24 de diciembre, si se era rico se programaban las posadas a título personal, si se era rico se programaban con el vecindario, de tal forma que un día le tocaba a un vecino la posada y al día siguiente a otro y así sucesivamente hasta completar los 9 días.

Lo más bonito era cuando le tocaba a mi familia pues la planeación empezaba con una especie de junta familiar para decidir cómo sería la posada y repartir tareas entre los miembros para que no quedara ningún detalle sin resolver.

Lo primero era la fabricación de las piñatas que comenzaba con la definición del número de piñatas que se romperían, para seguir con su diseño, pues con él se seleccionaba la olla de barro y el colorido de los papeles de crepé para adornarlas, los diseños eran clásicos; las estrellas, las flores, zanahorias, la famosa negrita, que es el diseño mas socorrido por fácil, dado que tan solo se envuelve una olla redonda con papel crepé negro y se colocan ojos, nariz, boca y orejas con papel recortado y pegado con engrudo, casi no se hacían de formas humanas, ni de personajes del momento como ahora. En su manufactura, primero era preparar el engrudo para empapelar la olla, (el engrudo es una mezcla de harina de trigo, agua y calor, es decir, se pone a calentar agua, se le agrega la harina y se le mueve hasta que espese, se deja enfriar y la resultante es un gel muy pegajoso que sirve sobre todo para pegar papel). Luego con el engrudo se le aplican capas de papel, a la olla de barro de tal manera que el grueso de la capa de papel reciclado de periódico era según se quería que se rompiera pronto o que tardara mas tiempo resistiendo los golpes, y además servir de base para el papel crepe o el papel de aluminio brillante. Una vez empapelada la olla, se procedía a darle forma con el engrudo y el cartoncillo así como con los papeles ornamentales hasta terminar una hermosa estrella de 5 o 6 picos con la panza chinita de papel crepe, picos de papel de colores brillantes y en las puntas rematadas con un manojo de tiras de papel a manera de escobeta. ¡Quedaban bonitas!...Yo me preguntaba y ¿para qué tanto trabajo y esmero, si las vamos a romper? Luego de fabricar las piñatas 2 o 3 y en ocasiones

hasta 4, se colgaban y cubrían con papel para preservarlas de las inclemencias del tiempo hasta ser usadas el día de la posada. Una vez terminadas las piñatas, seguía la fabricación de los aguinaldos o “pañuelitos”, un aguinaldo era una servilleta de papel estampada con motivos navideños rellena de dulces, galletas y alguna otra golosina de la época. Su manufactura era la siguiente: la servilleta se colocaba extendida en la mesa y se le ponía un puñito de colaciones (dulces de caramelo blanco con un pedazo de cáscara de limón en su centro, o unos granos de anís, las había lisas en forma de huevo, chinitas como borreguitos o en forma de perlitas, estos dulces eran de época). También se incluían dulces de caramelo de colores, en forma de farolitos, cilindros también de caramelo con miel, también de época y algunos dulces con envoltura y marca, como los tofícos o chiclosos y tal vez un chicle, pero lo que no podía faltar eran las galletas de animalitos y unas galletas de las que me acuerdo mucho que ignoro si aun se fabriquen, eran redondas y en una de sus caras tenían pegada una flor de azúcar glass de sabores y colores. Ya con el relleno completo se juntaban las cuatro esquinas de la servilleta y se ataban con un cordoncito de color o con un listoncillo muy delgado, de tal manera que quedaba cono una maletilla gorda. También el aguinaldo incluía por separado una bolsa de papel de estraza que contenía fruta; una naranja, una mandarina, un trozo de caña, un puñito de cacahuates, tres o cuatro tejocotes y una lima, tal vez una guayaba, los aguinaldos ya terminados se guardaban en sendas cajas de cartón en espera de la hora de repartirlos a los invitados a la posada. Obviamente que los niños ayudábamos en la fabricación de estos regalos y precisamente lo más bonito era que se le ponía una galleta al “pañuelito” y otra se la comía uno hasta que era descubierto y amonestado pero como “palo dado ni Dios lo quita” el disfrute era completo.

El paso siguiente era adornar la casa con adornos de papel de china de colores y papel crepe enchinado, tales como cadenas, guirnaldas, o simplemente tiras que se colgaban de una pared a otra de tal manera que unían una pared con otra tanto de pasillos como de patios y estancias en donde se realizarían las posadas, también se manufacturaban flores de nochebuena de papel y desde luego el nacimiento (también se le llamaba “misterio” o “los peregrinos”), en esa época no se usaba el arbolito navideño ni la figura de Santa. Lo que no me gustaba era que siempre ponían un niño dios más grande que San José y que la Virgen e incluían motivos que nada tenían que ver con la alegoría, como soldaditos de plástico y animalitos que eran parte de mis juguetes cotidianos. El nacimiento normalmente se instalaba en el suelo en una esquina frente a la ventana que daba a la calle, precisamente para que las personas que pasaban lo admiraran. En ocasiones era muy elaborado, sobre todo cuando lo diseñaba alguna persona mayor con sensibilidad; pues en esos casos a parte del pesebre tradicional con San José y la Virgen, disponían un conjunto de figuras y alegorías desde pastores, borriquitos, palmeras y el diablo hasta un lago con cisnes y una caída de agua, adornado todo con plantas de la montaña como “gallitos”, “heno” y “musgo”. Aparte se confeccionaban las “andas” para los peregrinos, la cual consistía en una tabla, (una mesa sin patas podía servir), con largueros a manera de camilla, esta, se forraba con papel crepe o alguna tela y sobre la plataforma se colocaba el misterio (el pesebre con San José y la Virgen), este misterio se utilizaba para pedir la posada.

Después de esto ya estaba todo listo para inicia la posada. La posada empezaba con la letanía, para lo cual se repartían a los invitados una velita y una lucecita de Bengala, los peregrinos eran cargados en las andas por cuatro muchachas y se formaba una pequeña procesión en la que se entonaban los cánticos propios. Los niños disfrutábamos mucho este momento porque se podían hacer travesuras en el anonimato de la muchedumbre, con las velitas, por ejemplo echarle parafina derretida en la cabeza a las niñas, o quemarle los cabellos, ¡pura diversión sana! Después del acto de pedir la posada seguía la hora de quebrar las piñatas, que pienso que era el momento estelar de la diversión para chicos y grandes, pues aparte de la emoción de quebrar la piñata, era una gran oportunidad para atesorar grandes cantidades de dulces producto de las piñatas, la emoción de que te tocara romper una piñata no tenia comparación. Normalmente se subían a la azotea dos personas que controlaban los movimientos de la piñata pues esta pendía de la parte de en medio de la soga, los controladores la subían y la bajaban a discreción, según para donde golpeara con el palo el rompedor en turno. El chiste era que las piñatas duraran lo más posible para alargar la diversión, sobre todo si había pocas piñatas. Un momento muy importante era el de llenar las piñatas, se les introducían dulces y frutas, la dimensión de esta carga era el rasero para catalogar al anfitrión como “codo” o “esplendido” Claro que el clímax era cuando alguien lograba romper la piñata, pues en ese momento todos los presentes nos lanzábamos al suelo a recoger los dulces, y entre aventones, dedos machucados y caídas, mismas que curiosamente no dolían, posiblemente por el momento de emoción, se dedicaba uno a recoger los dulces, en ese momento cada dulce era como un tesoro, no sé por qué, pero incluso se arrebataba de las manos de otros los mejores dulces, cuando por fin se incorporaba uno era poseedor de una pequeña fortuna en dulces que se portaban en los bolsillos y cualquier cavidad disponible de la camisa o del pantalón. Quiero comentar que las piñatas también contenían fruta, pero esta tenía poca demanda por parte de los niños quienes nos concentrábamos en los dulces y dejábamos la fruta para los grandes o para algún niño “perdedor” (los jóvenes actuales dirían looser) de esos que nunca faltan.

Posteriormente seguía, la hora social o de platicar y se disfrutaba con música y los juegos de “estrado” (así les decían) de ellos los mas socorridos eran el de la “botella” o “el navío, navío cargado de”, en el cual se anudaba un pañuelo y al tiempo que se decía, “ahí va un navío, navío cargado de…” se lo arrojaba a alguno de los participantes que previamente se habían conformado en un circulo preferentemente en el suelo, el que recibía el pañuelo debía contestar algo sobre un tema previsto y a continuación él repetía el acto y arrojaba el pañuelo diciendo el mismo estribillo, él que perdía es decir que no contestaba bien cuando le llegaba el pañuelito tenía que depositar una prenda en otro pañuelito de tal manera que después de varias rondas se disponía a la segunda fase del juego que consistía en sacar de manera aleatoria una prenda y se le imponía un castigo que desde luego en esa época eran acciones muy ingenuas, como por ejemplo, que imitara a un mico, o que hiciera algunos pasos de baile, por su parte el juego de la botella consistía en hacer girar una botella en medio de un grupo de personas sentados en circulo y cuando se detenía de girar se veía a quien apuntaba la boca de la botella y a esta persona le correspondía hacer algo chusco, tal vez se piense que estos juegos eran muy ingenuos y se tendrá razón, realmente así eran, pero en esa época no había la necesidad del doble sentido o las majaderías que actualmente se dicen para socializar en un grupo y caer bien.

Lo más sabroso o al menos mi favorito, era el indispensable “ponche” que por cierto se serbia en ollitas de barro, el ponche, con un sabor único, bien calientito contenía trozos de caña, de manzana, de guayaba, pingüicas, uvas pasas, canela, ciruela pasa, tamarindos y tejocotes, debidamente endulzado con piloncillo, los grandes le ponían un “piquetito” de ron, ¡Era delicioso!

Como la posada empezaba entre las siete y ocho de la noche, para la hora del ponche ya eran las 10 de la noche y desde luego se acababa para los niños, los grandes seguían escuchando música, platicando y en ocasiones había baile. Este evento se repetía todos los días durante la novena. En ocasiones cuando algún día no había posada o se tenían otros planes se acostumbraba acudir a ver la procesión de los carritos de navidad, esta es posiblemente una tradición local y consiste en que cada día de los nueve que duran las posadas, un barrio de la ciudad participa con un carrito ornamentado con motivos de algún pasaje navideño, bíblico, o solo con alguna alegoría sobre el nacimiento del niño Dios, los encargados de la confección de los carritos en los respectivos barrios se esmeran en su arreglo y existía una competencia para ver que barrio presentaba el mejor carrito. Este hecho representa un atractivo extra para las personas de los diferentes barrios, pues era la oportunidad de que alguno de sus integrantes “salgan”, (sean seleccionados), en el carrito y con ello pasar a la posteridad, al menos en la historia familiar.

Al término de las nueve fechas de las posadas la expectativa era la cena de navidad, para la cual se acostumbraba preparar ex profeso un buen guiso cuya manufactura dependía del bolsillo de la familia, e iba desde bacalao Noruego hasta Romeritos y tamales, pero eso si acompañados casi todos con la parte dulce a cargo de los “buñuelitos” y el “atole blanco”, los buñuelos son una especie de tortilla de harina muy delgada, que según comentarios con alguna artesana de los buñuelos, en su manufactura se parte de una bolita de masa y se empieza a estirar y estirar y después de alcanzar un diámetro como de 30 centímetros se coloca en la rodilla de la artesana y sobre esta se empieza a estirar y a estirar hasta alcanzar diámetros por demás impresionantes. Ya estirado hasta su límite se cocina en aceite de tal manera que queda una gran tortilla crujiente y existen dos posibilidades de presentación, primero se puede espolvorear con azúcar granulada y comerse como tostada o bien cocinarse con jarabe de piloncillo y comerse húmedos acompañados con atole blanco de maíz, en verdad que es uno de los postres mexicanos de época que mas me gustan, ¡son deliciosos!...Como dice mi sobrinito Emmanuel “quiero uno ahorita”.

El día de la Navidad al sonar las 12 de la noche se disponían los comensales a disfrutar las ricas viandas, desde luego primero se procedía a los abrazos y a los buenos deseos. Y claro que nunca faltaba el amargoso que se ponía melancólico y mostraba su tristeza, sobre todo si ya se le habían pasado las copitas, arruinando la felicidad de los demás. Yo creo que la navidad es una fecha para disfrutar con la familia, en la que se antoja una tregua entre la persona y sus problemas, una fecha para estar juntos y recordar más lo que nos une que lo que nos separa, para sacarle provecho al momento. Es la época en la que florecen las nochebuenas, con sus hermosos colores rojo, verde y amarillo, rojo intenso en los grandes pétalos, (aunque dicen que no son pétalos), amarillos en sus pequeños botones a manera de centro de la flor, y verde las hojas que logran resistir el frío del invierno, porque la mayoría se les cae, únicas por el tamaño que alcanzan, son un regalo para la vista de propios y extraños. También es la época en la que los seres queridos que por causas del destino se fueron de la ciudad, regresan para los festejos, es una época para disfrutar el friecito, desempolvar las chamarras y los abrigos o mejor aun estrenar uno nuevo, disfrutar también los frutos de temporada como las avellanas, los dátiles, las uvas pasas, las ciruelas pasas y no se digan las frutas frescas como las naranjas, las aromáticas guayabas las dulces cañas, los exóticos tejocotes y las exquisitas mandarinas. Por mi parte me gusta esta época, la disfruto y por ello quiero compartir con todos ustedes mi sentimiento y desearles una Feliz Navidad.

Nota: mi sobrina se quedó dormida.




Adolfo Rafael Rodríguez Santoyo

Invierno 2010

viernes, 29 de octubre de 2010

Amor Eterno


AMOR ETERNO
NARRATIVA


Adolfo R. Rodríguez Santoyo
Noviembre 2010
Este cuento, hace mucho tiempo que me lo contaron, aunque la verdad es que no recuerdo la fuente, pero a mí me gustó mucho y una felicitación a quien lo escribió, ayer lo recordé por casualidad, resulta que llevé a mi hija Silvia a buscar información sobre donde apostillar su acta de nacimiento, justamente a la ciudad donde fue registrada, después de las consultas, emprendimos el viaje de retorno, pero mi hija recordó que en uno de los dos cementerios del lugar está enterrado su abuelito, el papá de su mamá o sea mi esposa, y decidimos pasar a ver si encontrábamos su tumba para estar un rato con él, pero el esfuerzo resulto infructuoso pues no encontramos la tumba, despues de un rato, nos salimos del cementerio con sentimiento de frustración y platicando sobre las tumbas nombres y demás vivencias que recién habíamos experimentado y de pasadita se me vino a la memoria este cuento, que como empecé diciendo, no recuerdo la fuente, se lo conté de manera sintética a mi hija y le gusto mucho y me sugirió que lo escribiera . Deseo hacer la aclaración que mi narrativa es fiel a la trama principal, pero tanto los nombres de los personajes, como los diálogos, las locaciones y uno que otro pasaje son de mi cosecha, no con el afán de distorsionar el original, sino que lo narro como yo lo concebí en mis adentros, aunado al caso, el deterioro o la distorsión debido a los años que han transcurrido desde que supe de él hasta hoy que me acordé. Así que sin más preámbulo ahí va, porque quiero compartirlo con ustedes.









Demetrio era un indigente joven como de 26 años, de facciones finas que había dado en dormirse en el pórtico del cementerio de la ciudad, por cierto que cuando creció la ciudad el cementerio que, cuando fue inaugurado quedaba a las afueras de la ciudad en este momento ya estaba situado en una parte céntrica, incluso por uno de sus costados pasaba una avenida con un gran volumen de autos. No hacía mucho que Demetrio había aparecido por el lugar, llegaba como a las 7 de la noche, se enredaba en una cobija y se acostaba sobre unas cajas de cartón que, cuando no las ocupaba, las ataba y escondía en lo alto de un árbol que recargaba unas ramas en la pared del cementerio. El encargado del cementerio don Antolín Arguello, señor güerito, delgado, alto, de grandes patillas y pocas palabras, usaba una gorra como de ferrocarrilero, era tolerante con Demetrio, con tal de que no hiciera basura y se levantara temprano para no entorpecer las funciones del inmueble, le permitía incluso que se lavara en una pileta situada a un lado de su casa, por que han de saber que don Antolín vivía con su esposa dentro del cementerio, inmediatamente después de la puerta principal y hacia un lado en paralelo a la barda principal tenía su casita, en la que aparte de vivir, una parte se ocupaba como bodega del cementerio, en la que se guardaban palas picos, madera, lapidas usadas y otros enceres de jardinería para el mantenimiento del inmueble.
Todo transcurría bien en la relación entre Demetrio, Don Antolín y el cementerio, hasta que un día Mariquita, la esposa de don Antolín llegó del mercado toda agitada como que tenía prisa de comentarle a su esposo lo que había visto. – Tolin Tolin, llegó gritando la señora, - Fíjate que acabo de ver a Demetrio aquí a la vuelta, en la esquina vendiendo ramitos de flores a los conductores que pasan por la avenida, ¿No se estará robando las flores de los entierros?, desde cuando te dije que lo corrieras, esos vagos nada mas andan buscando la oportunidad para fastidiar. -Antolín se quitó la gorra, se rasco la cabeza, se tironeo las patillas, y dijo: - Pinche Demetrio de seguro se esta saltando la barda cuando hay entierros. Déjalo que llegue para ponerlo en su lugar.

Terminó el día laboral, don Antolín se disponía a cerrar el zaguán del cementerio, le comentó a su esposa - mendigo Demetrio de seguro que me va a hacer enojar y yo que quería cenar a gusto. No había terminado de decirlo cuando llegó Demetrio a dar las buenas noches como todos los días. -Buenas noches señor Tolín, que descanse. - Oye Demetrio, quiero cruzar unas palabras contigo, - dijo el señor Antolín al mismo tiempo que le señalaba un tronco que estaba tirado en el suelo pegado a la pared en donde se podían sentar. - Usted dirá señor Tolín, respondió Demetrio. – Mira estoy enterado de que estas vendiendo flores en la esquina de la avenida y pues, yo pienso que son flores que te robas de los entierros, eso implica que te saltas la barda y pues a eso le podemos agregar que los parientes del muertito compraron las flores para su difuntito y se van muy confiados en que su deudo está disfrutando de la flores y por otro lado ¿no te apena robar al muertito?, en fin que si no puedes comportarte como Dios manda, pues te voy a pedir que te vayas del cementerio y no regreses por aquí. Demetrio se le quedó mirando fijamente a los ojos y le dijo: - Mire don Antolín, nada mas no se me enoje y le explico todo, si no queda conforme con mi explicación, le aseguro que me retiro para no causarle más molestias y nunca me volverá a ver por acá. - Siguió diciendo Demetrio, - En primer lugar, no me salto la barda, por que entro por la puerta principal junto con los deudos y les apoyo en lo que se puede ¡hasta he consolado a las parientas mas compungidas! Ayudo a cargar al muertito, me acomido a mover tierra, piedras, la lapida, traigo agua para que las flores no se marchiten tan pronto, o lo que se les ofrezca a los deudos en el momento, claro que ni siquiera lo agradecen porque piensan que yo trabajo aquí en el cementerio y mis servicios son por parte del lugar. En segundo lugar, los deudos ni cuenta se dan, usted ha visto que no regresan pronto, por lo menos en el tiempo que llevo por aquí, nunca he visto que regrese un deudo a ver a su difuntito y pues si regresa, ni modo que espere que todavía estén las flores, así que por parte de los deudos lo de las flores ni en cuenta y en tercer lugar, que creo que es la parte más importante, es lo de los muertitos, ¿usted cree realmente que a ellos disfrutan o les importan las flores? ¡Ya están muertos! En caso de que pudieran percibir las flores, creo que para ellos sería más gratificante saber que en vez de que se sequen las flores sobre su tumba, puedan hacer felices a gente viva que las disfrute. Mire a quienes se las vendo, normalmente son hombres que van muy apresurados en sus autos, probablemente rumbo a casa o rumbo a ver a su ser querido, me compran los ramos haciendo un gesto de alegría como que piensan que darán una agradable sorpresa a su compañera. Y pues todos ganan hasta yo que mire, - decía esto al mismo tiempo que sacaba un paliacate anudado de entre sus ropas desanudó el paliacate y mostro un buen fajo de billetes y monedas, alcanzaría como para comprar un televisor de esos modernos de buen tamaño. – ¡A caray! - dijo don Antolín, - canijo Demetrio pues te ha ido bien. – desde cuando quería yo hablar con usted – irrumpió Demetrio, - pero la verdad me daba cisca que me fuera a mal interpretar. – Y que me querías decir – replico don Antolín desplegando una sonrisa – pues que… ¡Por qué no nos asociamos!... Mire, usted me da permiso de recoger la flores de los entierros y yo las vendo aquí en la esquina y pues de las ganancias vamos por mitad y así yo no tengo que andarme escondiendo y ¡usted se ganan un dinerito extra! ¿Qué me responde? -Interpelo con cierto atrevimiento Demetrio. - Antolín se quito la gorra y se rasco enérgicamente la cabeza como si quisiera arrancarse los pelos, se puso la gorra y se tiro de las patillas, aclaró dos veces la garganta y dijo - Pinche Demetrio ya me tentaste, pues… ¡juega! Vamos a ver qué pasa, desde mañana eres libre de hacer lo que quieras con las flores, nada mas ten mucho cuidado no te vaya a descubrir alguien porque en ese caso yo no te conozco y te trataré como un ladrón, ¿estamos? -¡estamos! - Contesto Demetrio, - se dieron las buenas noches y cada quien se retiró a sus aposentos, bueno, Demetrio a su pórtico. -Mientras caminaba rumbo a su casita, Antolín iba pensando ¿Cómo se lo diría a Mariquita su esposa? – de repente se enfrenó de súbito, dio un giro y se dirigió al pórtico nuevamente en donde Demetrio ya preparaba su cama de cartón, abrió la puerta de súbito y le dijo a Demetrio, ¡por lo pronto ni una palabra de esto a mi esposa! y te cuidas de que ella te vea. – Demetrio solo hizo un ademan como quien cierra el cierre de la boca.

Los días transcurrieron y a las 7 de noche de cada uno de ellos, religiosamente Demetrio hacia un corte de caja, o mejor dicho de paliacate, delante de Antolín y dividían las ganancias. Después de dos semanas, don Antolín le dijo a Mariquita su esposa, - ten, para que te compres un vestido y unos zapatos nuevos, ¡ha! y una pañoleta porque esa que traes ya parece red de pesca por tantos agujeros, Mariquita se puso feliz, aunque después de un momento replicó – y tu ¿de dónde sacaste este dinero?, ¡si con lo que pagan apenas nos alcanza para mal comer! -Antolín le contó todo y Mariquita no tuvo más que doblar las manos, - agregó Mariquita, - pues hay que comprarle a Demetrio un carrete de listón y papel trasparente para que los ramitos queden más bonitos a la mejor los puede dar más caritos, yo le puedo enseñar a hacer los ramos. – En sus adentros Antolín se decía ¡ya cayó esta vieja!

-Transcurridos dos meses de negocios, un buen día le dijo Antolín a Demetrio, -te tengo una sorpresa, pásale, pásale -indicándole el camino dentro del cementerio hacia la parte vieja del inmueble, aquella por la que había empezado a poblarse, se detuvieron frente a una impresionante cripta de mármol de estilo clásico, en cuyo frente se leía “Familia Velausteguigoitia”, Antolín abrió la puerta de la cripta y lo invitó a pasar y ¡magia! incluso tenia luz eléctrica, era un espacio como de cuatro por cuatro metros con una ventana, todo en el interior era lujo, mármol blanco, gris y negro, una especie de altar con un Cristo metálico lucían en la pared frontal con una mesa también de mármol, como si el diseñador hubiera querido que se pareciera al altar principal de una iglesia, en la pared lateral estaban los espacios para los ataúdes y las cenizas, tapados con sendas losas de mármol con asas de bronce para moverse, aunque solo una estaba gravada, decía “Aquí descansa el insigne caballero español Don Casimiro Velausteguigoitia y Pozos, fundador del ingenio azucarero Vista Hermosa” lo más probable es que las demás gavetas no tuvieran muertito. - ¿Y esto qué? – pregunto Demetrio, -pues esta será tu casa desde ahora – respondió Antolín. -¿Y si vienen los familiares?, - dijo Demetrio, - no, no van a venir, esa familia ya se acabó. Todos estos gachupines se fueron a España después de que don Casimiro, que en paz descanse aquí en esta gaveta, murió y los holgazanes de sus hijos quebraron el ingenio azucarero del que eran herederos, se fueron a España huyendo pues a todo el mundo le quedaron a deber dinero, por eso te digo que este será tu hogar desde hoy, así que toma posesión de él ahora mismo.

- Ni tardo ni perezoso, Demetrio fue por sus cajas de cartón y su cobija al pirú de la puerta y se aposentó. Todo estaba limpio, probablemente Mariquita se encargó de limpiarlo, solo quedaba un olor a humedad y a viejo, pero se dijo a sus adentro Demetrio, - mañana lo ventilo un buen rato y se acaba este olor tan desagradable.

- A partir de ese día Demetrio se dedicó a hermosear su hogar, compro desodorante, y en un bazar que había no muy lejos compro 4 sillas usaditas y una cama de latón, pocos días después compro un reproductor de música que le propiciaba momentos muy agradables sobre todo a la hora de cenar, que aprovechando la noche abusaba del volumen. - A Demetrio le gustaba cualesquier estilo musical, pero prefería los valses. Precisamente una noche que escuchaba un vals, después de cenar, fue interrumpido por unos toquidos en la puerta, se alarmó y dijo así mismo, ya viene don Antolín a callar mi música, abrió la puerta y no era Antolín, era un señor como de 50 años de pelo muy chino, moreno de mediana estatura que aclarando la voz le dijo a Demetrio, - perdone señor escuchaba su música y me pregunte el señor me podrá invitar un momento a disfrutar esa agradable pieza, yo vivo aquí a la vuelta y salí a pasear un rato y la verdad me atrajo la música. - A Demetrio le regresó el alma al cuerpo, pues ya se veía regañado por don Antolín, -Claro que sí señor pásele, mire aquí hay una silla, no tengo que ofrecerle pero mire cómase esta pieza de pan es de aquí adelante del cementerio, de la panadería la “Flor”, está muy bueno. – Gracias respondió el recién llegado, pero no quiero darle molestias, solo escucharé la pieza y me retiro, - no, no, si no me molesta, fíjese pues yo estoy aquí solo y casi no tengo oportunidad de platicar con nadie, además si a usted le gustan los valses, pues ya la hicimos con la plática. - La pieza de vals se convirtió en concierto pues terminaron de escuchar música como a las 2 de la mañana, después de los valses, siguieron las tarantelas y luego de un rato comenzaron las cumbias, -Bueno dijo Juanito, -así se llamaba el visitante, - Pues ya me voy otro día paso a saludarlo. - Cuando quiera - respondió Demetrio, ya ve que aquí ni quien nos moleste, ni a quien molestemos.

- Al día siguiente Demetrio estaba contento, entre ramo de flores preparado y ramo vendido se acordaba de la agradable velada que se paso escuchando música y sobre todo con compañía pues hacía muchos años que no experimentaba una buena charla, pero se recriminaba el no haber contado con tener algo que beber para que la charla fuera más amena, así que se propuso comprar una botellita de ron para tener que ofrecer. Ese día terminando de vender y hacer el corte de caja, se fue a la tienda a comprar una botella, y unos vasos para estar preparado. La verdad es que pasaron dos, tres, cuatro, ocho y hasta el noveno día se volvió a presentar Juanito y como era de esperarse se la pasaron de lujo, escuchando música, platicando y tomando vino, bueno con decirles que hasta cantaron, encontraron concordancias y discordancias, encontraron temas nuevos como el de la Tauromaquia pues Juanito en sus años modos había sido novillero, claro que de fama local pero era grato recordar las peripecias de la fiesta brava, sobre todo con algunas copas entre pecho y espalda, esta vez terminaron la tertulia a las 4 de la madrugada, y al despedirse Juanito le dijo - oye Demetrio abusando de tu amabilidad, ¿la próxima vez que venga puedo traer unos amiguitos? -¡Claro que sí! - respondió Demetrio.

- En la siguiente ocasión llegó Juanito con tres amigos, Pablo, Rosendo y Lupita, Pablo era albañil, Rosendo panadero y Lupita enfermera y esta vez llegaron con sendas hogazas de pan que estuvieron degustando acompañado con el vino.

-Todos los recién llegados eran de plática muy agradable, daba la impresión como de que tenían mucho que decir o que hacia tiempo que no tenían la oportunidad de platicar y exteriorizar lo que traían atorado en el pecho. A Lupita le gustaba cantar y bailar. Desde ese primer encuentro como que hubo química entre Lupita y Demetrio. Pablo hablaba mucho sobre sus experiencias en la construcción de un famoso puente que libraba al rio local, decía que una vez que fue terminado, el puente aguantaba el tráfico por pesado y continuo que este fuera, también se apasionaba comentado como la estructura interna del puente la habían hecho de madera siguiendo las indicaciones de un afamado Arquitecto que dirigía la obra, del cual cuando lo nombraba Pablo se ponía de pie y hacia una reverencia. -¡Imagínense! Si la gente supiera que el alma del puente es de frágil madera, ¡nadie pasaría sobre él!, y mucho menos en la época en la que el río trae mucha agua y es que hay años muy llovedores que acumulan mucha agua, producto de los escurrideros de la sierra y pues acá a la tierra plana llega con mucho ímpetu, pero gracias al diseño del Arquitecto Batallas, - y desde luego se paro e hizo una reverencia, - ese puente aguanta todo, verán todo esta en el diseño de cómo recibe la estructura a la avenida de agua, si tu le pones una pared, esta recibe de lleno la fuerza de la corriente y tiene que ser soportada por la estructura de la pared, ¡ha! Pero si en vez de pared le presentas un perfil por demás fino, este hace las veces de un cuchillo que rebana el agua y así puede presentar menos resistencia y con ello absorbe menos energía, todo esta en el perfil de las columnas que soportan al puente y que resisten la arremetida de la corriente de agua, -los demás hacían un gesto cono quien no entiende absolutamente nada pero, era por demás agradable escucharlo y verlo platicar, precisamente por que como que platicaba de bulto y aunque nadie entendía lo que explicaba todos se divertían.

Rosendo por su parte platicaba sobre la fruta de horno que él sabia hacer, a partir de recetas familiares que databan de antaño, - ¡no, no, no…no saben lo rico que quedan los volovanes de picadillo miren para empezar el picadillo, que también es receta de la familia se prepara con la mejor carne mixta, se le agrega un poco de chorizo del bueno, granos de nuez, cacahuate y pasas, por su parte el hojaldre, que por cierto también es herencia familiar, se prepara con mantequilla de la buena, por que hay por ahí una mantequilla corriente, mas barata, pero el hojaldre sale muy apestoso, este es el bueno y cuando formas el volován se le espolvorea mascabado para darle un toque de dulce, que se lleva muy bien con el picadillo que también lleva un poco de dulce por las pasas, quedan de chuparse los dedos y no se digan las vaquitas o las quesadillas, hay gente que viene desde otras ciudades a comprar de esta fruta de horno, - Irrumpió Lupita, pues nada mas nos antojas, habías de traernos la prueba, - claro, claro ya verán que un día de estos les traigo una canastita con diferentes piezas de fruta de horno.

Lupita era la única que no platicaba de su profesión, se limitaba a taradear las canciones que escuchaban y comentar sobre la charla de sus compañeros, hablaba de lo hermoso que es vivir independientemente de las condiciones en las que se esté, reía prácticamente de todo, como que para ella no había problemas que no fuesen llevaderos. Era de la idea de disfrutar el momento y ¡vaya que lo hacía!, siempre decía - ¡disfrutemos hoy, por que mañana quien sabe que pasará!

Las tertulias siguieron cada 3 días, a veces cada 5 días en ocasiones diario, hasta que llego un día en el que a la hora de la reunión solo llegó Lupita, ese día venia indumentada con un vestido blanco muy amplio con un escote que la hacia ver elegante aunque un poco pálida, Demetrio no tuvo mas que decirle - ¡Que bonita te vez hoy lupita!, - ¿te parece? - contesto Lupita con el tono meloso que usan la mujeres cuando son aduladas, - si, - respondió Demetrio ¡estas hermosa! - Esa noche bailaron, cantaro y bebieron, sintieron que la vida valía la pena de ser vivida, si era así. No es necesario narrar que se inicio una relación que literalmente dio vida al cementerio por las noches. Desde luego que las reuniones con los otros amigos también continuaron, de hecho, el resto de los amigos estaban felices de la relación entre Lupita y Demetrio, constantemente les “echaban porras”, a la pareja nocturna como, en son de broma les habían bautizado.

Demetrio se sentía feliz, por primera vez en su azarosa vida sentía la felicidad plena, tenía salud, tenía trabajo, tenia casa, tenia amigos y tenia a quien amar. ¿Qué otra cosa se le puede pedir a la vida? ¡Demetrio irradiaba felicidad!

Un día Mariquita le preguntó a Antolín - ¿no has visto muy raro a Demetrio?, - pues un poco, pero creo que para bien, ¡siempre anda de buen humor!, pero, mientras siga así y le trabaje duro como hasta ahora hay que dejarlo en paz. - ¡Ya hasta anda bien vestido, se ha comprado ropa…Ya vez como andaba de andrajoso - comento Mariquita.

- La vida siguió, igual que la felicidad de Demetrio, hasta que un día le dijo Antolín a Mariquita – Ese Demetrio hace mucho ruido en la noche a ver si no tenemos problemas con los vecinos ya van varias veces que me despierta el escándalo que trae entre sus risas y la música que escucha, ¡la pone a todo volumen! – pues dile algo, no vayamos a tener problemas – contesto Mariquita, - nada mas no lo vayas a hacer enojar ya ves que nos da una buena ayuda.

-Ese día cuando llegó Demetrio a comer a su “casa”, lo interceptó Antolín y le dijo - oye Demetrio quiero decirte algo me regalas unos minutos, - claro, - respondió de inmediato Demetrio, - usted dirá. - Mira Demetrio a mi me gusta que estés contento que disfrutes, pero no se te hace que te estas pasando de la raya, se me hace que te hace daño lo que tomas en las noches, - por que lo dice, - contesto Demetrio, - pues es que cuando te pones borracho te pones loco, le subes el volumen y te pones a hablar, a cantar, a reír y bailar solo, como si estuvieras con alguien y ¿Cuál? pues estas tu solo ya van varias veces que me asomo por la ventana y te veo muy contento tu solo pero actúas como si estuvieras con mas personas. - Demetrio se quedo petrificado, levantó la cabeza al cielo y dijo – ¡No, no puede ser! ¡Dios no puedes ser tan cruel conmigo! Dejó la mirada fija en el horizonte un momento y después sonrió, se hecho a correr y no paro hasta la esquina donde vendía las flores y sin mas ni mas se atravesó a propósito para que fuera arrollado por un autobús de pasajeros que el sabia que cuando el semáforo esta en siga pasan muy rápido, su muerte fue instantánea, dijo Antolín, cuando le narraba el hecho a Mariquita, - pero aunque no me creas murió con una sonrisa en la boca.

Dicen las malas lenguas que a veces se escuchan voces y música en la cripta de los Velausteguigoitia, y los más audaces manifiestan que incluso se ve luz y movimientos como de que hay fiesta.

FIN

domingo, 11 de abril de 2010

NARRATIVAS


LA FILA…UN CAMINO PARA LA FÉ
Iban a dar las tres de la mañana cuando llegué a la curva donde quedé de verme con don José, ya estaba ahí, a un lado de la carretera, traía chamarra, pantalón de mezclilla y zapatos de suela de tractor, a su lado un bote de lechero como de treinta litros al cual le había acondicionado un arnés de mecate para facilitar su manejo.

Buenos días le dije, al mismo tiempo que abría el cristal del carro. -Ya pensaba que te habías quedado dormido me dijo, tengo casi media hora aquí. -Quedamos que a las tres, le conteste, al mismo tiempo que hacia las maniobras para retomar la carretera. Don José es un señor como de 68 años de aspecto recio, pero en realidad es una persona muy tranquila y ecuánime, enchapada en la cultura del campo, con valores muy arraigados sobre la familia, la patria y sobre todo un profundo respeto por el trato que se le debe proporcionar a la tierra, es un experto en la agricultura, conoce de rotación de cultivos, de los beneficios que se le deben de dar a la tierra para que produzca más sin "cansarla", como dice él. Es una persona muy sabia, cuando se le pide un consejo contesta con símiles de la tierra o del trabajo que se hace en el campo, mucha gente que lo conoce, dice que no le entiende. Con migo se ha llevado muy bien, al principio cuando entre a su familia como que no le simpatizaba muy bien que digamos y la verdad es que él a mí tampoco me entraba del todo, sin embargo a medida que nos fuimos tratando creo que se dio cierta química y desde entonces nos llevamos muy bien. Le tengo una gran estimación y creo que es reciproca. Siempre que tiene dudas sobre medidas de su terreno de labranza acude a mí, también me encargó un estudio sobre un ducto plástico para desperdiciar menos agua desde el pozo hasta las tierras de labranza, dado que por esos lados todavía conducen el agua a cielo abierto y en canales de tierra y bueno pues esto hace que se desperdicie mucho el agua tanto por la filtración a través de la tierra como por evaporación, pero pues esto se ha venido haciendo desde siempre, pero a don José le preocupaba y finalmente construimos un ducto de tabique repellado con cemento, que parece que ha permitido que se ahorre una gran cantidad de agua. Por esta acción sus hermanos lo censuraron mucho, decían que se había modernizado y que de seguro ya era rico, dado que podía gastar tanto en la obra. El no les hace caso tan solo los escucha y mueve la cabeza, claro que los verdaderos beneficios se han visto reflejados en el recibo de la energía eléctrica, que por cierto en el campo es carísima, según don José es la parte que le agrega más costo a las cosechas.

Hicimos veinticinco minutos hasta la ciudad de Querétaro, al llegar al entronque rumbo a Fertimex ya eran las tres cincuenta y cinco, en la siguiente curva, como a un kilómetro de la planta nos hicieron la parada una valla de vendedores de garrafones de plástico, decían; "llévese dos por quince mil, uno por ocho mil, allá no van a encontrar ni para remedio". Don José me interrogó -¿qué trajiste tú?, - ¿yo? contesté extrañado, yo no traje nada, -¿y entonces en que vas a llevarla? - pues usted me da una poquita, conteste, -"bueno", me respondió con el tono con el que se contesta cuando no se está muy de acuerdo. Finalmente pudimos proseguir el camino. Unos minutos más tarde llegamos donde empezaba "la fila".

Sobre el lado derecho de la carretera asfaltada se apretujaba la gente, no se veía bien porque todavía era de noche, pero con la claridad que proporcionaba la luna en menguante, nos incorporamos en la fila. Tuve buen cuidado de cerrar el automóvil con llave y conectar la alarma porque, pensé, que se quedaría solo por un buen rato.

Ya en la fila nos acomodamos; don José a la derecha y yo a la izquierda, de tal manera que ocupábamos un solo lugar, adelante de nosotros estaba acomodada una familia, dos señores, una señora, dos muchachas y un niño, traían una lámpara de esas que parecen de ferrocarrilero y constantemente se cambiaban de lugar, en ratos desaparecían algunos miembros y solo cuidaban los lugares los señores, inferí que tenían por ahí algún vehículo y lo estaban usando como centro de operaciones.

Inmediatamente después que nosotros, llegaron otras personas y se formaron detrás.

Don José me dijo -¿no tienes frío?, -yo me había quitado la chamarra de los pants y solo me quedé en playera, no, le conteste, estoy bien. -Cuando salga el sol te va a dar frío, me dijo, ve por tu chamarra ahora que esta cerca el coche. -Le obedecí y fui por ella, tuve la oportunidad de observar que atrás de nosotros había una larga cola de gentes, lo cual indicaba que llegaban continuamente, a una velocidad impresionante, también mi automóvil ya no era el último, pues había ya un buen número más.

Cuando me reincorporé a la fila le comenté a don José, "ya llegaron más personas, casi no veo hasta donde ha crecido la fila", -pues si tu no ves yo menos. -Pasaron unos segundos de silencio y exclamé ¡Bueno tengo la impresión de que la fila no avanza! -¡Claro que no avanza! -contesto un señor que estaba atrás de nosotros, -la fila empieza a caminar hasta que abran las puertas de la hacienda, la abren hasta las ocho. Tengan mucho cuidado porque cuando abren la puerta todos corren y ya no se respetan los lugares, antes daban "chance" de pasar cada uno hasta el manantial, pero se hicieron muchos destrozos y ahora pusieron llaves y nada más están dando 10 litros por persona, a no ser que tengan "pase" entonces les dan la ración que les autoriza el doctor. Porque han de saber que hay doctores y enfermeras, si ustedes solicitan pase de seguro los atiende un doctor y les abren expediente. -Y ¿Quien da los pases? Preguntó don José. -Ha ... pues el ingeniero, al llegar a la puerta ustedes piden hablar con él y de seguro se los da, nada más que es más tardado porque hay que esperar a que les toque su turno ó a veces los citan para otra fecha, por eso nosotros nos formamos aquí, total lo que cura es el agua. -Pasaron unos segundos de silencio, y usted ¿de qué esta enfermo?, Irrumpí, se ve muy bien. -¡Ha! pues de gastritis. -Y ¿se ha mejorado?, insistí. -Si... como no, mucho, mire... cuando vine por primera vez me atendió una doctora y me aconsejó que dejara el vino, por que ha de saber que a mí me gusta de vez en cuando echarme unos tequilitas, que dejara el cigarro, -prosiguió, -el café y que sobre todo no tomara muy a pecho los problemas, en pocas palabras que hiciera "concha", pero que sobre todo tomara un vaso de agua tres veces al día ¡Y viera que bien me he sentido! -Pues si, interrumpió la señora que estaba a su lado, tú te tomas el agua, y para mí que de verdad la necesito no me alcanza. -¡Hay mujer pero si cada ocho días venimos ó mandamos por agua!, -claro replicó la mujer, pero acuérdate que yo me la tomo y me la unto, y además acuérdate de la que se toma Jorgito y la que le mando a la Chata, ¡Por eso no dura!
-Y ustedes, ¿es la primera vez que vienen?, preguntó el señor; -si, contesto don José, y la última, porque con esta dosis pienso aliviarme, señalando el bote lechero que tenia en el suelo. -Pero no se lo van a dar lleno dijo el señor. -No le hace contesto don José tengo cataratas y la voy a usar como gotas y de vez en cuando la tomaré, confío mucho en aliviarme con esta agua, porque casi no veo y entre más tiempo pasa noto que veo menos, ojalá que me sirva.
-Don José había experimentado con una colección impresionante de remedios caseros tradicionales, para su catarata, por ejemplo había usado la semilla de “chicalote”, que es una planta verde ceniza que da una flor amarilla que produce, unas semillitas chiquitas negras que por cierto se la comen las torcasitas , esta planta se da mucho en los baldíos. El remedio consistía en moler las semillas húmedas y se aplica como cataplasma en los ojos, pero no le hizo provecho, como él dice. También estuvo usando el "Dedo de María", como gotas, que es una planta que en ves de hojas tiene unos como deditos suculentos que cuelgan en racimos, pues bien él se los ponía como gotas exprimiendo los deditos directamente en el ojo, pero tampoco le sirvió, yo le aconseje hace como 8 meses que mejor consultara a un oculista pero después de un sermón que duró como 2 horas me convenció de que los doctores no lo iban a aliviar y lo enfermarían de otras cosas y además de que de seguro le sacarían mucho dinero. La verdad es que le tiene miedo a la operación, dado que él nunca ha estado en un quirófano, esto me lo platicó “Yeya” la hermana menor de don José, -¡Se ve muy machito!, decía Yeya, pero lo que pasa es que es bueno de callón, no se quiere operar por puro miedo al cuchillo. -La verdad es que todos, al menos yo si le tengo miedo al cuchillo le dije, -si todos los hombres son unos collones, me contestó, el día que platique con ella.

-Si le va a servir, replicó la señora, esta agua es un regalo de Dios, ¡cuéntale Elías, cuéntale!. -Pues cuéntale tú, contesto el señor. -No... a ti te sale mejor...-Bueno, comenzó el señor, haciendo un ademán de resignación, pero mostrando al mismo tiempo un gesto placentero. -Pues miren… Cuentan los lugareños que en época de la colonia había aquí una compañía evangelizadora de la orden Carmelita y en especial un misionero llamado Fray Simeón Descalzo, quien se destacó por su bondad y enseñanzas a los naturales del lugar, huuum… Parece que eran indios Otomíes, o quizás otra tribu, la verdad es que no me acuerdo bien, pero lo importante es que dicen que como defendía mucho a los naturales de las injusticias de los hacendados, quienes los maltrataban y se oponían a la alfabetización, era odiado por estos últimos, pues pensaban que si los naturales aprendían a leer tal vez ya no los obedecerían y según voces de aquella época se sabe que mandaron matar al misionero y su cuerpo fue tirado a una noria, misma que ordenaron tapar con el pretexto de que estaba envenenada. Pasaron los años y la hacienda paso también de propietario en propietario, algunos dicen incluso que esta hacienda fue cuartel en épocas de la revolución, por cierto que hasta hay un lugar en el interior en donde se encuentra un patio con una pared al fondo que los soldados usaron como paredón, aun se ven los impactos de los disparos; que les diré que a la mejor la usaban como lugar para tirar al blanco y uno piensa otra cosa, bueno pues se sabe que últimamente la compro un ingeniero jarocho que esta podrido en dinero y algunas personas que han trabajado en la hacienda cuentan que, en una ocasión que estaba haciendo un foso para los cimientos de una nueva bodega, descubrieron la noria. Decidieron dejarla destapada y la utilizaron como alternativa de abasto de agua para la construcción y para las gallinas y marranos que tienen en engorda.

Transcurrió el tiempo sin ninguna novedad hasta que en una ocasión hubo una epidemia que acabó con todas las aves de corral de por aquí; gallinas, guajolotes, porque ha de saber que aquí se dan unos guajolotes, hasta parecen de doble pechuga pero son de los negros de por aquí…cuando necesite uno para un santo o una boda o para Navidad vengase aquí, nada mas no se deje pedir mucho porque cuando ven gente de fueras se encajan, bueno pues regresando al tema, parece que curiosamente a las gallinas de esta hacienda no les paso nada. Claro que pudo ser porque como el dueño es de recursos y gente estudiada y que de seguro vacunó debidamente a sus animales, claro que la gente empezó a sospechar, ¡qué raro que solo estos animales se salvaron, será brujería! Pensó la gente, claro que no paso de ahí, pero lo que puso en alerta al ingeniero fue el hecho de que, una vez entró en celo una perra policía que tenía en la hacienda, la perra tenía su pareja de la misma raza pero en esa ocasión entraron varios perros ajenos y trataron de tomar a la perra, así que su pareja la defendió en una encarnizada pelea hasta que logró echar fuera a los intrusos, fue una carnicería. El valiente perro quedó en muy mal estado, en tan mal estado que el caporal de la hacienda le dijo al ingeniero "El perro está moribundo, permítame darle un balazo para que ya no sufra", pero el perro se había escondido en un recoveco de la noria de tal manera que parte de su cuerpo estaba en contacto con el agua. El ingeniero accedió y se dieron a la tarea de buscarlos por todas partes pero el caporal no lo encontró y desistió de sus intenciones. Al cabo de cuatro días el caporal dio la orden a los trabajadores que buscaran el cuerpo del perro para enterrarlo, pues de seguro estaría ya muerto, sin embargo, cuando lo encontraron en la noria estaba dormido y al intentar sacarlo despertó y ladró con energía, se incorporó y todos notaron que sus heridas estaban cicatrizando, el perro estaba en franco proceso de sanamiento. Este hecho llamó fuertemente la atención del ingeniero dueño de la hacienda y atando cabos, sospecho que el agua había tenido que ver en todo esto, primero con los otros animales y ahora con el perro. Las cosas no se quedaron así, dado que decidió mandar analizar el agua, y dicen que le reportaron grandes propiedades, como por ejemplo que pesa el doble que el agua común, que se mantiene siempre fresca y que el contenido de minerales es muy alto...por esa razón mi esposa Toña le dijo que ¡esta agua es un regalo divino!

-Se hizo un silencio, como si todos los que participábamos en la plática analizáramos la historia recién narrada y cada cual le diera la muy personal explicación, yo por mi parte que he sido escéptico en estas situaciones lo tomé con hilaridad y me puse a pensar que los detractores de esta agua podrían nombrarla "Caldo de monje". Por fin hablo don José y dijo, con la ecuanimidad que le caracteriza, -"Bueno, lo de menos es él porque alivia, lo importante es tener fe en que si alivia". -Todos asentimos con la cabeza, hubo otro silencio y ahora irrumpió Toña... -¿Qué hora es, viejo?, Don Elías sacó de la bolsa interna de su chamarra una lamparita de lápiz y la dirigió a su reloj, -son las 5:30 contestó. -Viene bien equipado, le comente yo. -Si, contestó...es que la primera vez nos venimos nada más con los garrafones para el agua y la pasamos muy mal. -Casi en el mismo instante nos volteamos haber don José y yo. -Ahora traemos de todo, continuo don Elías, comida, refrescos, sillas plegables, refrigerador, termos con café, bueno hasta la leche para el desayuno que no perdona esta vieja. -Toña se hizo la que no escuchó, -¡Ha! traemos hasta una sombrilla para cada quien, porque ahorita es la pura felicidad, pero deje que salga el sol y empiece a calentar... en toda la fila no hay ni una sombrita. -Francamente, todo esto me empezaba ya a espantar, nosotros nada más traíamos el bote lechero de don José. -Mire continuo Don Elías, mi hijo Jorgito esta ahorita con mi chofer, ya en la puerta de la hacienda tratando de meter los garrafones de contrabando, si lo logra ahorramos todo el día, si no pues le seguimos aquí y ya. -¿Cómo que de contrabando? Pregunte, -si contestó don Elías, se les da una “lana” a los vigilantes de la puerta y te dan el agua, claro que se requiere que no les vean la demás gente y que te toque la suerte de encontrarte a un vigilante que se preste. -¿Y cómo cuanto se les paga por ese ilícito pregunte? -Pues depende del vigilante pero en general con 100 mil por garrafón en promedio, y es barato, porque póngase a hacer cuentas la levantada, la gasolina las comidas y el tiempo que pierdes. -En ese momento se empezó a esclarecer aparecieron claroscuros en el horizonte y la fila empezó a tomar formas humanas, se empezaron a dibujar la silueta de los mezquites más próximos.

Se sintió un viento suave que refrescó el ambiente, Toña se tapo la cabeza con un chal, y poco después apareció el primer rayo de sol acompañado de un frío terrible.

Me puse mi chamarra y le subí el ziper hasta el cuello, don José se abrochó la chamarra y me dijo, te lo dije cuando sale el sol enfría, -si, le conteste, se llama temperatura de rocío y ocurre porque los primero rayos del sol condensan en rocío la humedad del ambiente y la evaporan este proceso absorbe calor y deja fresco el medio. No me contesto nada, yo me sentí frustrado porque mi análisis físico no había tenido eco. Muy a lo lejos se empezaron a oír cantar los gallos, poco a poco se hizo visible lo que hacia unos minutos eran sombras, pude apreciar una interminable cantidad de automóviles estacionados hacia adelante y hacia atrás, caminé unos pasos al centro de la carretera y vi que a unos pasos atrás estaba mi auto, junto a una cantidad fabulosa de otros autos; no se podía ver en donde empezaba la fila de personas ni la de autos estacionados, había autobuses de pasajeros, combis, vagonetas, carros muy elegantes, vochos, etc., con placas de prácticamente toda la República; Aguascalientes, Michoacán, DF., Chihuahua, etc. Hacia adelante, simplemente no era posible ver donde terminaba la fila.

Paso un señor con un carrito como de supermercado, vendiendo té y café, cuando llegó frente a nosotros y nos ofreció sus productos me fijé que estaba maquillado, usaba huaraches con calcetines y pulcramente vestido de blanco, en ese momento recordé que mi esposa dice que “los que se ponen huaraches con calcetines de seguro son jotos”. Todos sentíamos mucho frío y el vendedor venia sudando, no sé si por el esfuerzo de empujar el carrito o por el maquillaje. Don José me dijo -quieres un café para el frío. -No, gracias ahorita no se me antoja. -Es mejor así, me dijo, porque luego te dan ganas de orinar y ¿donde?, -asentí con la cabeza. El terreno era plano para todos lados, pura tierra laborable, con patas de caña de milpa como de 20 centímetros y surcos casi planos, cerca de la carretera había unos cuantos mezquites.

En lontananza un caserío con columnas de humo que salían por sus chimeneas y al dispersarse en el cielo dibujaban figuras caprichosas.
Como a las siete de la mañana llegó Jorgito, el hijo de Toña y Elías, el matrimonio platicador que nos habían puesto al corriente de esta empresa. Era un joven como de 30 años, de aproximadamente 1.9 metros de estatura muy gordo, con los cachetes cayéndole por debajo de las mandíbulas, a manera de belfos caninos, caminaba con las rodillas juntas y los pies separados, supongo que por efecto del peso y la gran altura, traía puesto un gorro como de ruso y un chamarrón que lo hacia ver más gordo -¡Vámonos a desayunar! les dijo a sus papás, aquí se queda Luís, (Luís era el chofer). -Bueno, -dijeron dirigiéndose a nosotros el matrimonio, -con permiso no tardamos, -provecho dijimos casi a coro.

Elías era blanco, chaparrito, narigón de aspecto amable y bonachón, Toña era muy morena y tenia las "tres ches", chata, china y chaparra, (mi papá decía que las damas con este triple atributo son de cuidado), como si fuera poco tenía los ojos saltoncitos como de sapo. Los dos vestían muy bien se veía que eran gentes de recursos. -¿Que disparejos se ven? o no, -dijo Luís el chofer, refiriéndose a sus patrones, que en esos momentos se alejaban caminando por la carretera.
-Asentimos con la cabeza, así como que no queríamos comprometernos. Luís continuo hablando, -estábamos en la puerta de la hacienda, a veces se pueden robar lugares más cercanos, un día empujamos en la puerta y en la confusión quedamos a mero adelante, pero ahora ya no se puede todos protegen su lugar. También en ocasiones los vigilantes, si te ven mas o menos bien vestido a veces te ofrecen vender el agua de contrabando, claro que es difícil, porque la gente protesta. Yo me aburro mucho. -Continúo diciendo Luís, -cuando me mandan a mi solo yo no vengo, lleno los garrafones en mi casa y me paso todo el día escondido ¿usted creé que se van a dar cuenta? -¿Son de aquí de Querétaro? pregunté, como para desviar la plática rumbo a terrenos menos comprometidos, objetivo que no logre, porque me contesto lo siguiente:
-No, -dijo Luís, - somos de Apaseo el Alto, y los patrones se dedican a la agricultura… la pesuda es doña Toña, don Elías es el que administra y Jorge se gasta el dinero,... Dicen que Jorge no es de don Elías, no se parece en nada ¿verdad?, -no contestamos nada, -claro que a don Elías no le conviene decir nada, -continúo Luís, -capaz que si dice algo lo corre Toña, apenas le tolera lo borrachote que es, yo creo que los dos se toleran porque tienen cola que les pisen. -En eso estábamos cuando nos interrumpió el vendedor de café ahora para ofrecernos tortas, refrescos y gelatinas, el sol ya empezaba a calentar, me dijo don José -¿no quieres algo de comer?- no gracias le conteste, si comemos algo después ¿en donde vamos al baño? En eso estábamos cuando la fila empezó a caminar.



Todos estábamos muy contentos y cada quien tomó sus cosas como si la marcha fuera a ser continua, la verdad fue otra, avanzamos como un metro y medio y se detuvo nuevamente. Este evento se repitió hasta el cansancio y avanzamos a intervalos, pero lo más que se conseguía avanzar eran unos veinte metros en forma continua.

Cuando la iluminación del día fue total tuve una extraña experiencia empecé a sentirme extraño, una sensación que iba de entre vergüenza y arrepentimiento, me sentía inseguro, evadía las miradas de la gente que pasaba, como que me hacia falta la oscuridad, pensaba hacia mis adentros "pero que hago yo aquí", yo no pertenezco a esta escena, mi formación es científica, me muevo entre Universitarios que nos caracterizamos por la búsqueda de la verdad y sin embargo estoy aquí en pos de un milagro, ¿Y si pasa un conocido?, bueno me explique en mis adentros, yo estoy aquí por don José y lo que él significa para mí, él es un familiar querido que necesita ayuda y yo se la ofrecí. La fila avanzaba muy lentamente, la plática se tornaba monótona, el sol calentaba cada vez más.
Llegaron de su desayuno nuestros pintorescos y platicadores vecinos, armados con sendas sombrillas, parecía como que se habían disgustado un poco por que Toña le reclamaba algo a Elías, quien traía manchas de mole en el bigote. -Ya llegamos -dijeron y se incorporaron a su lugar. Luís se fue a desayunar, el caserío se veía cada vez más cerca, se apreciaban los tejados y las cercas de piedra con más detalle y hasta se podía distinguir algún movimiento de repente. En ese momento empezaron a pasar automóviles en ambos sentidos y de repente distinguí a lo lejos a un individuo con una cámara filmadora que venia haciendo tomas de la fila y de su entorno, ¡Chin! me dije en mis adentros, y entré en un severo conflicto existencial, ¿ y si me voy al coche un rato, mientras pasa este güey con su cámara?, pero ¿qué pretexto le pongo a don José? se va a dar cuenta de inmediato él es muy aguzado, así permanecí un rato armando estrategias para no ser tomado in fraganti por el camarógrafo, después de un sesudo análisis de situaciones resolví el problema de una manera muy fácil, al pasar por nuestro lugar el camarógrafo, en cuya chamarra decía TVQ, simplemente me giré en sentido contrario como preguntando algo a don José. Atrás del camarógrafo pasó un ciclista diciendo "ya nada más están dando un litro de agua, porque el pozo se está secando". Nadie hizo ningún comentario.

-¡Vamos mujer!... Yo te hago casita, ¿Cómo te vas a estar aguantando tanto?, te va hacer daño, te dije que no comieras tanta barbacoa. -A doña Toña le imperaban urgentes requerimientos de la naturaleza, pero, deseaba dejar bien en claro entre su familia el alto nivel de su añejo pudor. Como a los cinco minutos, gano la naturaleza, Toña con cierta timidez dijo... -bueno, al cabo que todos están yendo.

Acto seguido se adentraron en la pelona parcela. Como a cien metros de la fila, se podían apreciar a Elías con su abrigo negro abierto totalmente como vampiro, haciéndole "casita" a la pudorosa Toña. En ese preciso momento se detuvo una camioneta que llevaba botes de leche en la caja, su chofer asomó la cabeza y grito -¡Méndigos ignorantes!, fanáticos, ¿no saben para que sirven los médicos?
-y se arrancó de inmediato, acto seguido una sinfonía de silbidos con cinco notas e igual número de acordes se dejaron escuchar. La camioneta se enfrenó de súbito chillando las llantas y se echó en reversa, sin bajarse del vehículo grito con tono de bravucón -¿quien fue?, se acercaron a él dos grandulones que estaban como a diez lugares adelante de nosotros, traían cada uno una lámpara de esas de cinco pilas y la blandían para después azotarlas lentamente contra la palma de sus manazas...-Nosotros fuimos dijeron, en eso, se envalentono Jorgito, que en estatura no cantaba mal las rancheras, y dijo -"yo también fui”. Acto seguido el bravero emprendió la retirada, no sin antes contestar con el claxon al chiflido. Todos volvieron a sus lugares, ya había visto yo a los grandulones cuando pretendía ver hacia adelante de la fila y sus estorbosas espaldas me lo impedían. Se hizo un momento de silencio hasta que Jorgito dijo...-Pinche Luís, no le vayas a decir a mi mamá ¡he!, ya vez como se pone, mejor después le platicas a mi papá.
-Adelante de nosotros, como a cinco lugares se distinguían una familia formada por una señora, dos muchachas y como seis niños, todos con garrafones de plástico, se me hacia sospechoso, y le comenté a don José, se me hace que venden el agua ¿no?, -es lo más seguro me dijo, fíjate, a mí me vendieron a diez mil un litro de agua allá en el pueblo.

Precisamente en ese momento nos interrumpieron los vendedores de garrafones, quienes nos mostraban sus productos de todos los tamaños, precios y colores, don José me insistió en que comprara uno, vale la pena por lo menos para no desperdiciar el lugar, me decía en tono insistente, accedí más por presión que por convicción. La verdad es que ya le empezaba a encontrar valor a este líquido, así que proseguí mi estancia ahora fuertemente armado con mi garrafón de veinte litros. Don Elías y Toña se reincorporaban a sus respectivos lugares, Jorgito le dijo en voz muy baja, tan bajo que presentí que solo Elías y yo lo escuchamos.
-Papá límpiate los zapatos, al mismo tiempo que le ofrecía un puñado de pañuelos desechables, -¡Hay vieja!, me miaste los zapatos, -exclamó Elías, Toña esbozó una sonrisa que apagó apretando la boca, pero la hilaridad se reflejaba en su rechoncho cuerpo que vibraba y por sus ojos saltones que se enrojecían al forzar el disimulo de su risa.

La fila continuaba avanzando y así como no queriendo, casi llegábamos a las orillas del pueblo. Don José me dijo, -si quieres ir al baño ve ahora porque ya mero se acaba el despoblado y luego como le vamos hacer, -pero no tengo ganas le respondí; -insístele me dijo, bueno acepte de no muy buena gana y me dirigí al baldío. Una vez que cruce la línea de los mezquites y entre al terreno con surcos me di cuenta que había suciedades por todas partes, caminaba como a través de un campo minado para no "mal pisar". Una pareja de jóvenes hacia lo mismo que yo, el hombre un jovencito como de veinticinco años, güero chapeteado con lentes de asiento de botella le buscaba la mejor ruta a su pareja, una agraciada güerita enfundada en un pantalón de mezclilla de esos que no se explica uno como se lo metió, se notaba por el comportamiento, que él no quería que le diera a su pareja, ni el aire, la abrazaba con una mano y con la otra le indicaba donde pisara. Al mismo tiempo que yo y otras personas hacíamos lo mismo y me di cuenta que la búsqueda de un lugar en donde hacer lo que necesitábamos hacer, no era ya en función del pudor, sino realmente la de un lugar desocupado. Por más que avanzara, el campo seguía "minado", así que decidí que cualquier lugar sería bueno. El jovencito media con la vista ya no donde no hubiera gente, sino donde había menos hasta que se decidió y le indicó a su delicada pareja en donde hiciera, el joven se interpuso tapando con su cuerpo la vista de donde había mas gente así que la güerita se bajo con mucho trabajo su ajustado pantalón y dejó a la intemperie sus redondas y rosadas nalgas, creanme que desvié la vista.

De regreso a la fila le dije a don José quien se aprestaba a emularme, que tuviera cuidado al pisar. Pensé a mis adentros ¡chín y don José que no ve bien!

La fila siguió avanzando, a lo lejos se escuchaba llorar a un niño, el llanto persistió por un buen rato, descubrí que lloraba en la primera casa del pueblo. Las casitas del pueblo eran todas casi iguales, cerca chaparrita de piedra al frente, puerta de madera improvisada, bardas de ladrillo sin repellar, macetas de bote de lámina, gallinas, guajolotes y sin faltar uno o varios perros deambulando por ahí, de repente se escuchó una voz que salía de la casa en la que lloraba el niño, -"María lleva al niño a que vea la fila para que se calle", -acto seguido sentaron sobre la cerca de piedras al niño, un chamaquito regordete y chapeteado güero de rancho, en cuyas mejillas, las lagrimas y excrecencias nasales habían abierto sendos surcos entre la mugre, automáticamente el niño se calló.

En esos momentos empezó a pasar en sentido contrario a nosotros mucha gente con garrafones llenos, una flotilla de carretillas y carretilleros, dijo don Elías:
-son una bola de chilangos que de repente llegaron y han hecho su agosto porque no paran todo el día, refiriéndose a los carretilleros. -¿Cómo cuanto habremos avanzado?, pregunté yo en lo general, -como tres kilómetros, -contestó don José, -pueda ser que un poco más -completó don Elías, -pero ya esta cerca la hacienda dijo, pasando este ranchito, sigue inmediatamente el pueblo y la hacienda esta casi a la entrada. Cuando lleguemos a la puerta pónganse aguzados, -continúo don Elías, -porque muchos intentan robar los lugares.

El calor era insoportable, los vendedores de refrescos y aguas frescas pululaban por todas partes, se nos acercó el vendedor de siempre totalmente desaliñado y sudoroso, ahora ofreciéndonos mandarinas, le compre dos bolsas una para cada uno, me supieron a gloria, tanto por refrescarme como por mitigar el hambre. Guardé las cáscaras en la misma bolsa hasta que me pregunto don José ¿para que las guardas? le conteste, ¡pues es basura! me dijo con voz imperativa tíralas en la tierra eso no contamina, se regresa a la tierra.

Dos señoras pasaron pidiendo limosna, traían una alcancía con la imagen del sagrado corazón, portaban en sus pechos sendos escapularios de color café, pedían para la construcción de la capilla del Santísimo, al dirigirse a nosotros hicieron la cara que hacen las beatas cuando en misa, regresan a su lugar después de haber recibido la comunión. Mucha gente les dio limosna, nosotros no les dimos. -Yo nunca les doy -dijo don Elías, -en mi pueblo había una vieja que se la pasaba pidiendo para el templo, nunca se vio ningún beneficio pero ella si terminó de construir su casa, -y de dos pisos -agrego Toña, -nosotros, -continuo, -cuando nos va bien en la cosecha llevamos directamente nuestra participación al señor Cura, ese si que la sabe aplicar para hacer el bien, -¿El bien de quien? -dijo Jorgito, Toña hizo como que no escuchó -¡Hay viejo, ya me empezó la neuralgia! exclamó, -¿Ya te tomaste tu pastilla? interrogó Elías. Después de ese suceso se desapareció el matrimonio sin decir nada. Por primera vez se dirigió a nosotros Jorgito, -ese famoso Curita, -dijo, -todos en el pueblo le llevan regalos y los demás agricultores como mis papás le regalan grano de la cosecha y si lo vieran “trai” un carrazo y tiene cinco casas en renta, mi mamá dice que lo que le dan es para la parroquia, ¡pero cual parroquia!

-Casi entrábamos al pueblo, un intenso olor a "caca asoleada" inundaba el ambiente, los rayos del sol caían a plomo, las plantas de los pies me pedían descansar, mucha gente de plano se sentaba en el suelo, pero cuando se reanudaba el avance se corría el riesgo de perder el lugar, así que la tendencia era a permanecer parados.

Entrando al pueblo la fila se pasó a la derecha sobre la banqueta, en la otra acera un mundo de vendedores ambulantes; aguas frescas, tortas, fruta, garrafones, pollos rostizados, taquitos, etc., etc., la fila continuaba por la calle daba una curva y finalmente se podía apreciar la famosa puerta de la hacienda. Después de avanzar como unos cincuenta metros llegamos a la alambrada de la hacienda, en su interior se podían apreciar algunos edificios como propios para usarse como bodega, o quizás zahúrdas o gallineros se apreciaban espacios con hierba silvestre y al fondo se podían ver unos depósitos hidráulicos que brillaban con tonalidades metálicas. Dijo Luís -esos son los depósitos del agua, -interrogue yo, ¿Que no es agua de un pozo?, -Si...-contesto Luís -pero primero la surten a esos depósitos y luego la distribuyen. -Lo que pasa, -interrumpió Jorgito, -es que la famosa agua no es pura de este pozo, a mí me contó un amigo que tengo aquí en Querétaro, que el dueño de la hacienda un tal ingeniero Jarocho, tiene un hermano que es Químico y que descubrieron una sustancia que se extrae de la raíz del mangle, que por cierto allá en Veracruz abunda, esta raíz posee propiedades con las que se activa el sistema inmunológico humano y según esto han hecho muchas pruebas que han arrojado muy buen resultado, incluso dicen que la comercializan como extracto, -bueno continuo, -el caso es que parece que el agua la mezclan con la sustancia esa que les comenté y por eso tienen esos depósitos unas son de agua pura y otros son los que contienen la sustancia, si no ya verán ahora que entremos a la hacienda como se ven aparatos y se oye el ruido de maquinas y bombas, y por dondequiera se ven tuberías. Mi amigo que me contó esto, dice que los Olmecas ya conocían los beneficios que da esta raíz y que en esa época era de conocimiento y uso cotidiano, solo que a la llegada de los españoles se perdieron esos conocimientos, ¿quien sabe si será cierto?

Casi entrábamos a la hacienda, encima de la puerta en una marquesina estaban cuatros individuos controlando con mecates y un juego de varillas la dosificación de la gente, ya que por un lado se entra y por otro se sale y dejan entrar sólo el mismo número de gente que sale, dijo Luís -aguzados al entrar hay que correr rumbo a las llaves también allá se forma uno y luego es fácil perder el lugar, dijo -don José, a lo mejor no puedo correr estas patas cansadas ya no responden bien.

Por fin llegamos a la puerta faltaban cinco lugares para que nos tocara entrar,
-ese es el ingeniero, -dijo Luís, era un tipo de barba con lentes Ray Ban con pantalones y camisa de mezclilla y una cachucha roja. En eso estaba cuando volví la vista a la fila y noté a un señor de aspecto campesino que estaba adelante de mí con tres garrafones, me molesté muchísimo, le dije óigame usted no iba aquí sálgase inmediatamente de la fila haga la cola que todos hemos hecho de todo el día, el señor me dijo, -si, aquí voy, -con ira lo tomé por los hombros y lo arroje para afuera de la fila, debo de haber hecho una cara muy fea y agresiva porque se escabullo entre la gente. Don José me dijo -¡cálmate!, ¡tranquilo!, -no conteste nada.

Nos toco la entrada y dije perfecto voy a correr y seré el primero en llenar mi garrafón y después me sentaré en una sombra a descansar y después contrato a un carretillero para que se lleven el agua hasta el coche y por fin... a casa, llegando me voy a acostar y descansar dos horas seguidas y después me dispondré a comer. Entramos y empezamos a correr, el piso era de tierra hecha talco por el continuo pisar, a cada paso se levantaba una nube de polvo, a la izquierda se apreciaban varias colas de gente y me fui para allá, -es por acá -me grito Jorgito, -esos son los consultorios, -se escuchaba un zumbido constante como el de cuatro o cinco bombas funcionando al mismo tiempo seguí a Jorgito y llegamos a la segunda cola esta no era en línea sino serpenteaba por una explanada en el interior de la hacienda, desde luego no había sombra, no me había fijado pero don José ya estaba en la fila, el muy aguzado se le pegó a Luís, -ya mero terminamos dijo don José, -si contestó Luís aquí ya nada más dura como dos horas la cola.

Desde donde estábamos se apreciaba perfectamente las instalaciones se veían cuatro depósitos enormes en torres muy altas, todos eran de un material que parecía acero inoxidable con tubería de lo mismo, se apreciaba una casa de máquinas de la cual salían la mayoría de las tuberías, que posteriormente conectaban en serie dos depósitos y en paralelo los otros dos, había varias tomas la mayoría de las cuales se apreciaban a simple vista canceladas, posiblemente la hipótesis de Jorgito era acertada porque era obvio que el agua no se surtía pura, tal como sale del pozo, sino que pasa por un proceso antes de surtirse, o quizás solo era un proceso de purificación. Durante todo el serpentear de la fila se apreciaba suciedad y malos olores por todas partes. Gentes con caras de cansancio y resignación, adoptando posturas en un pie en el otro sentados en el suelo, etc., nos observábamos unos a otros, porque quedábamos de frente al curvarse la fila sobre si misma, ya no evadíamos la vista como al principio simplemente permitíamos que fuéramos observados, como un pacto no escrito sino entendido por si mismo.

Se veía claro que todos los edificios habían sido pintados deprisa y posiblemente con cal y anilina, porque estaba toda barreteada, los edificios estaban desocupados se apreciaban un gran número de zahúrdas y de gallineros, no había ni un sólo animal, en un extremo, atrás de una barda de esas que tienen un tabique si y uno no de tal manera que deja perforaciones se veían cuatro automóviles y un vehículo como del ejercito, también había tractores y una trilladora, aunque todos se apreciaban en estado de abandono.

Por todas partes se veían jovencitas con carpetas de esas que tienen un broche de muelle para sujetar las hojas, todas tomaban apuntes, algunas estaban en el piso y la mayoría estaban en las azoteas de los edificios, como que algo estaban registrando.

A nuestro alrededor mucha gente con cara de cansancio, ahora era diferente porque en el culebrear de la fila nos podíamos ver constantemente de frente, había gente de toda clase, tanto campesinos, como gente de la ciudad, se veía mucha gente acomodada, me llamó la atención una señora que empujaba a un jovencito en silla de ruedas el joven se veía muy mal, realmente deseaba que le fuera de provecho el viaje, la señora con cara de resignación como si ya hubiera sufrido mucho y esto fuera tan solo un poco más.

Un señor que se veía con aspecto de campesino traía a un niño pequeño en la espalda con una especie de manta sólo se le asomaba la cabeza, constantemente arrullaba al niño. Había gente que a leguas se apreciaba que hacían negocio con el agua porque traían a toda la tropa con garrafones.

Estuvimos serpenteando por espacio de casi dos horas y media, casi eran las seis de la tarde cuando pasó una señora diciendo, -"dice el ingeniero que si no terminamos a las seis, los que no alcancen se van a tener que salir y hacer cola para mañana, pero que les vamos a dar un boleto que diga el lugar que tenían hoy", -chín dije para mis adentros si no nos toca tenemos que regresar mañana, en ese instante me dijo don José -"si no nos toca nos quedamos en el coche, para que mañana no nos ganen el lugar", -chín volví a decir para mis adentros.

A la seis de la tarde por fin nos toco pasar a las llaves era una batería de seis llaves en serie, cada una de las cuales estaba comandada por un operador dos mujeres y el resto hombres, al llegar a las llaves esperaba uno un poco y después se acercaba a la llave que se fuera desocupando los operadores de las llaves eran muy crueles al menor síntoma de malestar, una mala mirada, chorrear con el garrafón, mover el garrafón, pedir más, etc., insultaban o suspendían el suministro, pese al ruego de algunas personas. Me fije en eso y pensé estos méndigos tienen el síndrome del burócrata, fuera de su puesto no valen nada pero aquí tienen el poder y disfrutan mucho haciendo lo que la vida nunca les ha dado oportunidad de hacer, tener poder, le dije a don José, no se vaya a poner bravo ya ve como tratan a la gente, -ya me había fijado, me contestó.

Cuando nos tocó simplemente recibimos nuestra ración sin ningún contratiempo.

Nos retiramos de las llaves y le dije a don José vamos a descansar un poquito ¿no?, -asintió con la cabeza al mismo tiempo que me indicaba unas piedras planas con su índice al cobijo de una sombrita que proporcionaba un laurel enorme, enfrente de nosotros quedó una construcción, que supongo eran los consultorios, porque efectivamente había mujeres vestidas de enfermeras y hombres vestidos de médicos, digo esto porque, precisamente en esos momentos terminaban su jornada de trabajo y se despedían, charlando un poco en la entrada de los que supuse consultorios. Junto a nosotros un desfile interminable de gentes con garrafones llenos, con cara de satisfacción plena, se nos había quitado el gran peso que implica lo desconocido, la incertidumbre, los rumores, el frío, el calor, los malos olores, nosotros también ya traíamos nuestra buena ración de agua, lo cual nos colocaba en la élite en la cúspide, habíamos logrado lo que apenas unos minutos antes se veía tan difícil y distante, éramos ganadores, me sentía a gusto me sentía triunfador y me quería regresar a mi casa.

Después del breve descanso nos dirigimos al exterior de la hacienda, al salir había una trifulca porque les estaban informando que iban a cerrar ya la puerta. A la salida le dije a don José vamos a contratar un carretillero, ¿no?, me contestó
-¿para que?, casi no pesa el agua. -¡Chin!, dije a mis adentros, el camino de regreso a la carretera ocurrió sin novedad, después de quince intermedios para descansar llegamos a las afueras de la hacienda. Note que la fila estaba del mismo tamaño que anoche, pensé pobre gente no sabe lo que se le espera.

Caras de angustia, de esperanza, de impaciencia; niños jóvenes, adultos de todas las clases sociales formados en la fila que parece como si virtualmente siempre fuera del mismo tamaño. A medida que caminábamos reflexionaba sobre la suerte que tuvimos al conseguir el agua en un solo día, pues toda esa gente se tendría que quedar a dormir ahí, en pleno arrollo asfaltado, soportando las inclemencias del tiempo, durante toda la noche y quizás todo el día de mañana, si, ¡que suerte tuvimos!

Los puesteros recogían los sobrantes del día y medio barrían la inmensa cantidad de basura que yacía por doquier, cáscaras de naranja, bolsas de papitas papeles, etc., etc., los carretilleros ahora movían las mercancías de los puesteros de regreso a casa, mi garrafón me pesaba cada vez más pero me daba fuerzas saber la proximidad del fin de esta travesía se me marcaba en la mano en rojo la forma del asa del garrafón, su peso me estrangulaba la mano, me cambiaba de mano el garrafón pero a los pocos minutos ocurría lo mismo. Se nos acercó una señora de aspecto humilde que portaba un garrafón de 20 litros, nos dijo -" no me compran agua", la doy a $200 el litro, así tardarán más en volver a venir, -le pregunte yo ¿y en que la echamos?, contestó, -aquí traigo bolsitas de hule. -¿Y como sabemos que es de la hacienda, -preguntó don José?, -¿pos que no me vieron allá adentro?, iba adelantito de ustedes. -No gracias le contestamos casi al unísono, en eso, se nos acercó un señor delgadito que cargaba un gran garrafón y con el esfuerzo se le saltaban los tendones de los brazos y de la garganta, y dirigiéndose a nosotros nos dijo, -"no le hagan caso, hay muchos méndigos lugareños que tratan de vender agua de la llave como si fuera del la hacienda, fíjese, dirigiéndose a don José, la primera vez que vine un méndigo me dijo que para la próxima vez, para que no me formara, me iba a tener dos garrafones de 20 litros listos y si, cuando regresé me sacó $200,000 por los dos garrafones, y cual... eran de la llave, no le hicieron beneficio a mi señora, se la termino todita sin desperdiciar nada, por que ella no solo se la toma, sino que también se la unta. -Que tiene su esposa, pregunte con cierta prudencia, -no, pues fíjese que no puede encargar, ya tenemos seis años de casados y ¡nada!, ya le han hecho estudios de toda clase y dicen los médicos que no tiene nada, la semana pasada la lleve a la villa, para que pidiera por su salud, pero… bueno la agüita no esta de más. -En eso llegamos a un camión que decía Zacatecas, -aquí me quedo, dijo el señor ojalá que les vaya bien, -igualmente contestamos.
Me dijo don José, -por que no lo sacaste de su error, -le conteste, ¿por que no lo sacó usted?, no me contestó.

El sol se ocultaba en el horizonte, emitiendo rayos de todos los tonos del rojo hasta el amarillo, formando paisajes celestiales con las nubes, parvadas de tordos regresaban a sus nidos arremolinándose en grandes extensiones del cielo. Por fin llegamos a nuestro automóvil, que estaba junto a líneas interminables de otros incautos autos, o autos de otros incautos.

Abrí la cajuela metimos el bote y el garrafón, los aseguramos muy bien para que no se fueran a abrir, y emprendimos el regreso.

Aun lado de nuestro camino, la fila estática en su conjunto, pero con gran movilidad en su interior, caras nuevas reflejando siempre la esperanza que da una promesa, aunque esta promesa sea del rumor, me preguntaba si el tratamiento integral que proporcionaba el esfuerzo, la angustia, el mal trato, la resignación y por otro lado el factor psicológico de los testimonios sobre la bondad y atributos de esta agua, tendrían el suficiente poder placebo para curar aquellas enfermedades psicosomáticas que abundan en la sociedad, pensaba todo esto mientras recorríamos, ahora en automóvil la fila, y a cada paso recordábamos que hacia poco tiempo pertenecíamos a ella.

-Esta mentada fila es más bien un camino para la fe, -dijo don José. No conteste nada.







FIN

miércoles, 31 de marzo de 2010

EL EFECTO OVALTINE


Ovaltine fue un producto de harina de soya enriquecida que existió durante muchos años en época de la depresión en los Estados Unidos. En esa época atrajo a madres que, cuando era difícil servir comidas completas y nutritivas, encontraron que Ovaltine suministraba nutrientes adicionales y de buena calidad para sus hijos, además atraía a los niños porque podían enviar etiquetas del producto y recibir a vuelta de correo unos “silbatos para perro” (solo lo escuchaban los perros) y unos anillos de Anita la huerfanita, (en las décadas de los años 30’ y 40’ estos productos eran un juguete novedoso y buscado por los niños)

Pero el problema era que las madres lo compraban, pero los niños no lo tomaban de buen agrado ni les gustaba, tenia un sabor desagradable y los niños, de entonces y los de ahora no están dispuestos a beber algo solo porque sea bueno para ellos. No obstante, el producto se siguió vendiendo muy bien en las décadas de 1930 y 1940, pero cuando los niños de esos difíciles tiempos crecieron y a su vez fueron padres, en lo general no obligaron a sus hijos a tomar Ovaltine (debido posiblemente a la amarga experiencia que les quedo al tomarlo, Ovaltine tenía un desagradable sabor), para esta época la obtención de los nutrientes ya no eran un problema. Aunque esto fue detectado por la empresa no hicieron nada al respecto, la filosofía de mercadotecnia en Ovaltine era la de “un buen producto tendrá éxito por si solo”.

Los administradores de la empresa estaban satisfechos, con los resultados hasta que Nestle introdujo el Quik, un producto sabor a chocolate para mezclarlo con leche, “Quick solo le agregaba sabor a chocolate a la leche, sin ninguno de los valores nutritivos de Ovaltine dijo el administrador de la compañia”. Decidieron en Ovaltine que Quick no iba a pegar y… ¡si pego!, Quick primero y más tarde Instant de Hershey´s y otros muchos crearon una nueva categoría de aditivos para la leche y Ovaltine vio consternada que las ventas de esos nuevos productos iban subiendo hasta superar las de Ovaltine ¿por qué? Mejor comercialización, mejor sabor, estilos de vida cambiantes, políticas de precios. Ovaltine calculó, en esa época que Quick tienia hasta el 50% del mercado, Hershey´s el 20% y Ovaltine el 15%. Ovaltine al contrario de los otros, se describe como suplemento alimenticio con un valor nutritivo que superaba con mucho a los otros aditivos para la leche y por cierto renegaba de estar en la misma categoría que ellos.

Los empresarios de Ovaltine decidieron contratar a una nueva administración y de inmediato el nuevo administrador descubrió dos serios problemas más. Uno, se necesitaba, un nuevo sabor para Ovaltine (mas a chocolate y menos a harina malteada) para atraer nuevos usuarios, en especial niños, pero necesitaba cambiar el sabor en tal forma de no disgustar a los antiguos usuarios. Dos, también se necesitaba un proceso de manufactura nuevo mas eficiente. Se creo un nuevo sabor mediante pruebas de sabor a ciegas y con muestras gratis a domicilio que produjeron un consumo mucho mayor de la nueva Ovaltine. Desde luego esto implicó una inversión financiera importante. La nueva Ovaltine fue puesta en el mercado con un simple cambio en la etiqueta dice “NUEVO SABOR CONCENTRADO Y MEJORADO, LA MISMA NUTRICION” no hubo ninguna otra indicación de que el producto era nuevo.

¡Ovaltine desapareció del mercado en el corto plazo! Después de esto Ovaltine ha intentado reingresar al mercado de los aditivos para la leche en tres ocasiones más sin éxito.

Este hecho histórico en el campo del Marketing tiene una enseñanza de gran valor dado que ejemplifica de una forma vivencial lo difícil que es el reposicionamiento de una marca que ha sufrido desgastes, y que ha sido rebasada por el tiempo, por la competencia, las costumbres y que ha visto asomar la obsolescencia.

El posicionamiento de una marca se define como la huella que deja en la mente del consumidor una marca o un producto, esta huella contiene todos los datos vivénciales experimentados por el consumidor de tal manera que representa el porcentaje de expectativas satisfechas con el uso del producto, este conocimiento se fija en la mente del consumidor como una fuente de información primaria e inmediata y es utilizada en el momento de la búsqueda de la información para la toma de decisiones subsecuentes al volver a comprar un satisfactor de la misma categoría (recompra). Este posicionamiento permite hacer comparativos dentro del proceso de decisión de compra de tal forma que finalmente “ganará” la decisión para la compra el producto que mejor satisfaga las expectativas del consumidor.

Cuando el posicionamiento es rotundo es decir cuando el consumidor piensa que ese producto satisface plenamente sus expectativas el consumidor pasa a la categoría de mercado cautivo, con los cual presentará fidelidad a la marca, hará recomendaciones del producto, es decir se convertirá en promotor gratuito de la marca. Se aprecia que con el tiempo un producto posicionado como la mejor opción para un consumidor cautivo puede seguir siéndolo siempre y cuando conserve las características que lo llevaron a este punto, y para ello el producto debe evolucionar a la par con las expectativas del cliente. Es decir, el empresario debe seguir las tendencias del mercado para detectar las nuevas exigencias de los clientes para poder incorporarlas a este y promover la continuidad de la fidelidad. Este conjunto de esfuerzos que el empresario debe realizar para conservar la fidelidad del cliente representa el costo de la fidelidad.

Cuando un empresario no sigue fielmente en el tiempo la evolución de las expectativas del consumidor, no podrá incorporarlas a su producto y por ello saldrá de su status de producto predilecto, abriendo la posibilidad de ser reemplazado. Y como dice William Stanton, “un producto que es sustituido una vez, aumenta la probabilidad de ser sustituido para siempre”. Esta sustitución por predilección del consumidor es sumamente difícil de combatir, no obstante las herramientas de marketing o diseño que se usen, incluso en este intento por recobrar al cliente perdido se pueden sufrir serios desgastes financieros.

A esta dificultad para reposicionar un producto sustituido por el cliente se le llama el “Efecto Ovaltine” que dice: “Es difícil lograr posicionar favorablemente a un producto nuevo en el mercado, pero es casi imposible reposicionarlo después de que el mercado lo sustituyó”.

Tenemos ejemplos impresionantes en la historia del marketing del Efecto Ovaltain, podemos citar la caída en ventas de las llantas Firestone después del desafortunado incidente con los camiones ligeros Ford. Los intentos que hacen los partidos políticos después de descubierto su participación en ilícitos, o en malas actuaciones cuando se esta en el poder, Los intentos por reposicionar a la leche Liconsa, después que se supo que estaba contaminada, el caso de Toyota, etc., etc.

¿Qué se recomienda hacer cuando se está en el efecto Ovaltine?, desde la óptica del marketing, lo que primero se recomienda es solventar la problemática que origino el efecto, que pueden ser mejoras tecnológicas, mejoras en la presentación del producto, mejoras en la calidad en el servicio, pero sobretodo borrar la imagen anterior y proponer otro nombre al nuevo producto que no represente un posible enlace con él nombre anterior o bien cuando se es muy grande (Toyota) solventar el problema y arrancar una campaña de información sobre las mejoras y enmiendas realizadas al producto.
Adolfo R. Rodríguez Santoyo

viernes, 26 de marzo de 2010

LA TECNICA DELPHOS


FUTURIZACION A BAJO COSTO
(La Técnica Delphos )

Todas las decisiones requieren de un previo armado de escenarios futuros posibles. Aun sin pensarlo, cuando tomamos una decisión por intrascendente que esta sea, es importante saber que instantáneamente, aunque sea solo por un instante nos imaginamos el escenario futuro que será consecuencia de esa toma de decisión y de las implicaciones que se tendrán, tal vez esta visión futura nos lleve a cambiar las acciones de la decisión para lograr el efecto futuro deseado. Cuando la decisión a tomar es de trascendencia es muy importante intentar conocer como se comportará el conjunto de variables que transformarán el efecto de la acción actual.

En la administración de las organizaciones se toman decisiones importantes que implican recursos, competitividad, productividad, calidad, etc. Estas decisiones exigen como herramienta fundamental los pronósticos, para intentar conocer lo desconocido.

Una herramienta con valor científico usada frecuentemente es la Estadística y sus técnicas de pronósticos matemáticos, que en general apoyan su índice de confianza en las tendencias de los hechos y parten de un levantamiento de información, que cuestiona a una muestra de la población de interés sobre lo que se ignora y se desea conocer.

Existen tres tipos de pronósticos básicos: los llamados pronósticos dictaminados, las proyecciones de la historia reciente y los causales.

Los pronósticos dictaminados descansan primordialmente en juicios humanos, para interpretar los datos pasados y hacer proyecciones sobre el futuro.

Los métodos de proyección de la historia reciente se refieren a la creencia ó confianza de que los patrones futuros tienden a ser extensiones de los pasados y que se puede hacer algunos pronósticos útiles al estudiar la conducta pasada.

Los métodos causales se alimentan en la existencia de mucha información y de la relación multivariada de las variables que intervienen en un evento causa-efecto. De estos tres modelos los dos últimos requieren para su comprensión y ejecución de herramientas cuantitativas importantes y por lo tanto su implementación demanda de especialistas en la materia. El primer modelo, el llamado dictaminado, solo requiere de expertos en opinión sobre el tema a tratar.

El método Delphi o Delphos, es un modelo dictaminado frecuentemente utilizado por su economía en la inversión y de tiempo, debe su nombre al famoso Oráculo de Delphos. Este método se utiliza cuando se requiere hacer un pronóstico, pero no se cuenta con especialistas en aspectos cuantitativos, ni con presupuesto para el estudio estadístico de campo que es requisito para otros modelos, pero que se cuenta con expertos en la problemática y que usando sus conocimientos y experiencias pueden emitir una o varias opiniones futuristas.

LA TECNICA DELPHOS

Fue desarrollada por Olaff Helmer a mediados de la década de los años 60’s del siglo pasado. Esta técnica utiliza un grupo de expertos que pueden ser empleados de la organización o especialista externos o una mezcla de ellos, a los cuales se les repartirá en una sesión determinada un escrito en el que se plasma el tema del cual se desea la extrapolación. Se les pide que manifiesten sus opiniones por escrito (se restringe totalmente la comunicación oral, para evitar en lo posible el efecto de presión social y de estatus y otros aspectos del comportamiento de pequeños grupos), las opiniones son analizadas por una comisión fuera del panel con objeto de identificar convergencias.

Se entrega un resumen de cada opinión al total de los miembros del panel y se les pide que expresen una vez más por escrito su opinión sobre el tema, y nuevamente se somete a la comisión, quienes analizarán de nueva cuenta las convergencias, remitiendo un nuevo resumen de las opiniones a cada miembro y se repite el proceso.

El proceso termina cuando existe una tendencia marcada en las opiniones, esta tendencia señalará la posible solución del problema propuesto que se tomará como cierta. No es necesario la aparición del consenso en el panel, simplemente el hecho de aparecer la tendencia será suficiente.

La secuencia metodológica que se recomienda es la siguiente:

1.- Se nombra un coordinador general del proceso.

2.- Se forma un equipo de trabajo que asuma las responsabilidades de;
a) Un moderador
b) Una comisión de análisis de opiniones
c) Un capturista
d) Una o dos edecanes


3.- Se preparan los materiales a utilizar
Papel bond, computadora, impresora, lápices o bolígrafos, el escrito
Con la redacción del problema a resolver, el material para la atención
De los panelistas.

4.- Se contactan a los expertos, teniendo cuidado de realizar una buena
selección, se acuerda con ellos el lugar, la fecha y la hora del evento.

5.- Al inicio del experimento el moderador explica a los miembros del panel
que se restringe la comunicación oral y que se les pide lean el problema o
el cuestionario y que emitan su opinión por escrito, sin nombre ni firma.

6.- Una vez listos todos los escritos, la edecán los recoge y los llevará a la comisión quienes harán un resumen de cada opinión cuidando que permanezca la esencia de la
misma. Estas opiniones se concentrarán en un escrito y se hará una
copia para cada experto, la edecán lo entregará al moderador y este a su
ves a los participantes.

7.- Nuevamente el moderador se dirigirá a los expertos pidiéndoles que lean
el concentrado y emitan por escrito una nueva opinión.

8.- El proceso se repite hasta alcanzar una tendencia en las opiniones.
(Generalmente esto ocurre después de 3 o 4 rondas).

Recomendaciones para obtener el mejor resultado en el desarrollo de esta técnica.

a) Se recomienda hacer un simulacro previo para que todos practiquen sus funciones y se prevengan los contingentes.

b) El tiempo que transcurre entre la opinión emitida y la retroalimentación del concentrado de opiniones, el moderador evitará que los participantes platiquen del tema; el moderador propiciará otra plática o se repartirán revistas, periódicos, café, refrigerio, etc.

c) No tomar en forma rígida el desarrollo del método.



El principal problema que presenta esta técnica es la participación de los expertos, dado que es necesario incidir en mismo lugar, en una misma fecha y hora, lo cual de común complica la posible asistencia de los expertos.

Precisamente para subsanar estas limitantes, existen dos modalidades de esta técnica, que permiten la participación a distancia.
La primera se denomina Delphos diferida la cual consiste en hacer uso del e mail para la interacción del experto participante, esta modalidad tiene el inconveniente de quedar a expensas de la disponibilidad para responder los cuestionamientos por parte del participante. La segunda se denomina Delphos en tiempo real y consiste en realizar la dinámica en un chat, previa organización y contacto con los expertos participantes. Se recomienda usar SkyPe, con apertura de micro y cámara.


La técnica Delphos tiene limitaciones, ha sido muy criticada como un modelo de poca seguridad, debido a que es difícil medir su confiabilidad y su nivel de sensibilidad en los resultados. Algunos inconvenientes pueden ser la pérdida de atención de los expertos entre ronda y ronda, la posibilidad de la influencia de halo, etc. Pero a pesar de estas limitaciones, el uso que le dan las organizaciones nos dice que con mucha frecuencia su potencialidad excede en mucho a sus limitaciones.




Adolfo R. Rodríguez Santoyo.




Referencias:

• Gallaguer, Charles A.(2005) Métodos Cuantitativos para la toma de decisiones en Administración.3°ed. México, DF.,MéxicoMc. Graw-Hill.Mx.

• Levin, Richard I.(2000). Enfoques Cuantitativos a la Administración. 3° Ed. México, DF. México. CECSA.


• ESOMAR. Guía para encuestas de opinión pública.(1990).México, DF..México.

• Kennear, Taylor.(2004) Investigación de Mercados. México,DF. México. Mc Graw-Hill

• Hernández, Roberto.(2006)Metodología de la Investigación. 4°. Mc. Graw-Hill. México, DF..México.

• Canales, de Alvarado Pineda.(1997) Metodología de la investigación. 4° Ed. México. DF..México. Pretince Hall.